La SSC-CDMX inició revisiones aleatorias a pipas de Gas LP y combustibles, reforzando seguridad vial y control de materiales peligrosos, con miras a coordinarse con ASEA y Sener.
La Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México (SSC) puso en marcha un operativo específico para revisar vehículos que transportan materiales peligrosos, como Gas LP, gasolina, diésel y sustancias químicas, con énfasis en unidades vinculadas a Petróleos Mexicanos y a empresas privadas que operan por cuenta y orden de la petrolera.
El dispositivo, coordinado por la Subsecretaría de Control de Tránsito, contempla revisiones aleatorias con apoyo de motociclistas, verificadores y un esquema de sanciones administrativas. De acuerdo con Ramsés Rafael Calderón, director de Ingeniería de Tránsito de la SSC-CDMX, por ahora los operativos se realizan únicamente con personal de tránsito, pero ya se exploran esquemas de coordinación con la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA) y la Secretaría de Energía para incorporar supervisiones técnicas más robustas en materia de seguridad industrial y ambiental.
Los oficiales revisan documentación del vehículo, licencias de los conductores, condiciones físicas de las unidades (válvulas, mangueras, señalización, extintores), así como la correcta rotulación y la identificación del material transportado, en línea con las normas oficiales de transporte terrestre de materiales peligrosos (como la NOM-002-SCT/2011 y relacionadas, que establecen requisitos de etiquetado, equipo de emergencia y capacitación de operadores). Estas normas han sido clave tras accidentes relevantes con autotanques de gas y combustibles ocurridos en la última década en el Valle de México, que han puesto bajo la lupa la gestión de riesgos en el transporte de hidrocarburos.
Las sanciones se aplican principalmente por circular en carriles centrales cuando no está permitido, exceso de velocidad, falta de placas, ausencia de licencia adecuada o incumplimiento de disposiciones de tránsito. Además, la estrategia de la capital busca cerrar espacios utilizados por redes de huachicol que emplean unidades de reparto aparentemente formales para transportar combustibles robados desde terminales y ductos en estados vecinos.
Aunque el operativo se limita a la Ciudad de México, impacta de facto a las pipas y autotanques que ingresan desde entidades como Estado de México, Hidalgo, Morelos, Veracruz, Puebla y Querétaro, lo que convierte a la capital en un filtro operativo relevante para el corredor central del país.
Especialistas en seguridad energética advierten que el transporte terrestre de hidrocarburos es uno de los eslabones más vulnerables de la cadena, tanto por el riesgo de accidentes catastróficos en zonas urbanas densamente pobladas, como por su uso recurrente en esquemas de robo y comercio ilegal de combustibles. En ese contexto, la coordinación futura entre SSC, ASEA y Sener apunta a integrar la agenda de seguridad pública con la de seguridad energética y ambiental en la metrópoli.









