Pemex presumió procesar 1.5 millones de barriles diarios, pero los datos oficiales mostrados en la mañanera apunta a 1.276 millones en 2025.
Pemex volvió a poner la refinación en el centro del discurso público, pero esta vez el foco no fue Dos Bocas ni la autosuficiencia energética. Fue la consistencia de las cifras. En la mañanera del 4 de febrero, el director general de la empresa estatal, Víctor Rodríguez Padilla aseguró que el procesamiento de crudo alcanzó 1.5 millones de barriles por día durante 2025, “ya considerando” al Sistema Nacional de Refinación (SNR) y la refinería Deer Park en Texas. Sin embargo, la presentación proyectada ese mismo día, visible detrás del directivo, mostró un número distinto: 1 millón 276 mil barriles diarios. La discrepancia —y su interpretación— se convirtió en noticia por sí misma.
En un sector donde el “titular” se amplifica en redes en cuestión de minutos, una diferencia de más de 200 mil barriles diarios no es un detalle, es un debate sobre qué se está contando exactamente. Una nota publicada por Expansión documenta la afirmación del director y contrasta el dato con la lámina exhibida, lo que abre dos hipótesis: (1) que se trate de dos métricas distintas (promedio anual vs. corte mensual; procesamiento total vs. crudo; o sumas con supuestos diferentes), o (2) que exista un desfase de comunicación entre el discurso y el material oficial.
El tema importa por una razón estructural, la refinación es el punto donde Pemex intenta convertir su narrativa de soberanía en resultados medibles. Cuando la empresa presume “1.5 MMbd”, el público escucha “capacidad plena”; la industria, en cambio, pregunta: ¿qué refinerías empujaron el número? ¿cuánto aportó Deer Park? ¿cuánto aportó Dos Bocas? ¿y cuánta de esa cifra corresponde realmente a procesamiento de crudo versus otras corrientes o ajustes operativos?
Diana Gante en su texto señala, por ejemplo, que en Tula se procesaron 212 mil barriles diarios promedio en 2025 y que en Dos Bocas “apenas” se alcanzaron 134 mil barriles por día, de acuerdo con los datos citados en su reporteo. Estas referencias son relevantes porque ayudan a dimensionar el “qué tanto” del avance: Dos Bocas, como emblema del sexenio anterior, sigue siendo el dato que el mercado mira con lupa para decidir si la curva de aprendizaje ya se traduce en estabilidad.
¿Por qué este tema “pega” tanto en redes? Porque combina tres ingredientes de alto CTR: Pemex + números + sospecha de inconsistencia. En un país polarizado en temas energéticos, cualquier señal de “no cuadra” se convierte en munición para ambos bandos: unos para defender que el dato correcto es el más alto, otros para acusar maquillaje. Editorialmente, el valor está en evitar el grito y ofrecer una explicación: qué mide cada indicador y por qué pueden coexistir cifras diferentes sin que necesariamente exista mentira… o, por el contrario, cuándo sí habría un problema de credibilidad.
Para aterrizarlo: en refinación suele haber diferencias entre “procesamiento de crudo” (crudo a destilación) y “carga total” o “throughput” que puede incluir mezclas, corrientes intermedias o contabilizaciones específicas según el reporte. También puede haber diferencias entre promedios anuales y promedios de un periodo parcial, o entre cifras “con Deer Park” y “sin Deer Park”. Lo que vuelve noticioso el caso es que el propio mensaje oficial lo presentó como un logro simple y redondo, mientras que la lámina (también oficial) mostró un valor menor.
Además, el tema se conecta con la pregunta que al sector le importa más que el titular: la disponibilidad real de combustibles. Si el procesamiento es menor, la dependencia de importaciones sigue alta; si es mayor, el país aún enfrenta el reto de rendimientos, paros, calidad de productos y logística. En ambos escenarios, lo que decide el resultado es la estabilidad operativa y la confiabilidad del SNR, no un número aislado.
La historia, por tanto, es doble: por un lado, Pemex busca consolidar una narrativa de recuperación; por el otro, el mercado pide precisión y trazabilidad. El siguiente paso —y el que puede dar un segundo ciclo de tráfico— es que Pemex aclare la metodología: ¿1.5 MMbd corresponde a qué rubro exacto, con qué periodo y con qué supuestos? Si la empresa lo documenta con claridad, el tema se apaga; si no, la conversación seguirá en modo “¿qué están contando y qué están dejando fuera?”.








