El gobierno anunció una inversión histórica de 5.6 billones de pesos en infraestructura, pero especialistas alertan que sin proyectos definidos y reglas claras será difícil atraer capital privado.
El Plan de Inversión en Infraestructura 2026-2030 muestra una mayor apertura a la participación del capital privado; sin embargo, persisten importantes vacíos de información sobre qué proyectos se desarrollarán, bajo qué esquemas y con qué condiciones, advirtió Óscar Ocampo, director de Desarrollo Económico del IMCO.
“El gobierno está explorando todos los mecanismos posibles con participación del Estado para desarrollar nuevos proyectos sin que necesariamente recaigan sobre la restricción presupuestal”, señaló Ocampo.
No obstante, advirtió que más allá de algunas cifras generales, no se conoce información sustantiva sobre los proyectos.
El pasado 3 de febrero, el secretario de Hacienda y Crédito Público, Édgar Amador Zamora, presentó durante la conferencia matutina del gobierno federal una estrategia de largo plazo. El plan contempla una inversión total histórica de aproximadamente 5.6 billones de pesos, que se destinarán entre 2026 y 2030 a proyectos de infraestructura y desarrollo en sectores estratégicos, aunque hasta ahora no se han dado a conocer los detalles.
“No sabemos ni cuáles van a ser los proyectos específicamente; no sabemos realmente a qué se va a destinar la inversión, bajo qué esquemas ni qué tan atractivos serán”, afirmó Ocampo.
Capital hay, pero faltan proyectos atractivos
De acuerdo con el directivo del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), la falta de claridad es un factor clave para evaluar si estos planes lograrán atraer inversión privada.
“Si los proyectos están bien estructurados, no deberían tener problemas para levantar capital o conseguir socios. Capital en México hay; muchas veces la queja es que faltan proyectos”, señaló.
No obstante, subrayó que la participación privada dependerá de la rentabilidad, el diseño de los proyectos y de las reglas bajo las cuales se desarrollen.
Energía, prioridad lógica pero aún indefinida
Uno de los pocos elementos conocidos del plan es la segmentación sectorial de la inversión, donde la energía concentraría 54% de los recursos, mientras que el resto se destinaría a transporte, logística y otros rubros.
Para Ocampo, priorizar la energía es consistente con las necesidades actuales del país. “Quizá es el sector donde más urgente es desarrollar infraestructura”, reconoció.
Sin embargo, reiteró que no se ha informado si la inversión se destinará a transmisión, generación u otros segmentos, ni los alcances específicos de los proyectos energéticos.
“No sabemos cuánta generación, cuántas divisiones ni en qué parte de la cadena se va a invertir”, apuntó.
El gobierno federal ha señalado que este paquete de inversión busca estimular el crecimiento económico, fortalecer la infraestructura productiva y social, y reducir brechas regionales en conectividad y servicios básicos.
Cambio de postura frente a la inversión privada
Ocampo consideró que sí existe un cambio relevante respecto a la administración pasada, particularmente en el sector eléctrico.
“Ha habido un cambio importante: el reconocimiento de que el Estado mexicano y la CFE no pueden, por sí solos, con la carga que implica desarrollar toda esta infraestructura”, afirmó.
Este viraje contrasta con el periodo anterior, cuando hubo mayores restricciones a la participación privada, especialmente en el sector eléctrico.
Señales mixtas para los inversionistas
Pese a la apertura, la respuesta del sector privado ha sido cautelosa. En hidrocarburos, Ocampo señaló que las asignaciones mixtas no han sido vistas como un esquema atractivo por muchos jugadores.
En el sector eléctrico, en cambio, el potencial es mayor, aunque con ajustes pendientes. “No se pudo asignar toda la capacidad en la primera licitación, en parte por los plazos”, explicó, aunque consideró que el esquema puede resultar atractivo para ciertos inversionistas si se corrigen estos factores.
Infraestructura logística y esquemas conocidos
Además de la energía, los planes incluyen trenes, carreteras y puertos, áreas clave para el desarrollo productivo. En estos sectores, Ocampo señaló que los esquemas de inversión mixta pueden funcionar, ya que no se trata de figuras nuevas.
“Al final del día no es otra cosa que una APP con un nombre distinto, esquemas que llevan funcionando muchos años”, concluyó.








