Pemex registró en 2025 su menor inversión física desde 2009, con caída de 34.3%, lo que analistas vinculan a estancamiento productivo, riesgo operativo y presión fiscal.
Petróleos Mexicanos (Pemex) cerró 2025 con el nivel de inversión física más bajo desde 2009. De acuerdo con cifras presupuestales de la propia empresa, la petrolera ejerció 221,065 millones de pesos en compra de activos, construcción, mantenimiento y mejora de infraestructura, lo que representó una caída real de 34.3% respecto a 2024. En términos de pesos constantes de 2025, se trata del menor monto de inversión física en 16 años.
Los datos analizados corresponden al seguimiento presupuestal de Pemex y no incluyen recursos ejercidos mediante otros fondos o vehículos financieros, lo que permite dimensionar cómo el gasto de capital volvió a comprimirse dentro del balance del sector público. Paralelamente, los ingresos por ventas de bienes y servicios sumaron 1,802 millones de pesos, con una baja real anual de 4.9%, reflejando un entorno de menor dinamismo operativo y comercial.
Analistas interpretan el recorte como una señal de que Pemex volvió a ser la “variable de ajuste” de las finanzas públicas. A su juicio, el gobierno optó por un “fuerte rebajón” en la inversión de la empresa para cuadrar el presupuesto, en contraste con el discurso oficial de aumentar o al menos sostener la producción de hidrocarburos.
Especialistas advierten que la reducción de inversión abre interrogantes sobre las consecuencias en la producción petrolera, el mantenimiento de la infraestructura y la prevención de accidentes asociados al envejecimiento de los activos. También plantea la incógnita de dónde saldrán los recursos necesarios para reactivar la inversión de capital de Pemex en los próximos años.
Aunque el Presupuesto de Egresos contempla para este año 247,000 millones de pesos para proyectos de infraestructura y obra pública de la empresa, los analistas consideran que este monto no compensa la caída observada en 2025. Coinciden en que el gobierno apuesta a los contratos mixtos con privados, pero señalan que, en su diseño actual, no resultan suficientemente atractivos para grandes petroleras que pudieran aportar el volumen de recursos requerido.











