Pemex reconoce que liquidará en hasta ocho años más de 100 mil millones de dólares en adeudos a proveedores, en un contexto de deuda creciente y capital de trabajo negativo.
Petróleos Mexicanos (Pemex) reconoció ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC), a través de su Informe 6-K emitido en diciembre, que los adeudos con sus proveedores podrían liquidarse en un horizonte de hasta ocho años. La empresa detalla que firmó y modificó convenios para pagar los saldos generados en 2025 mediante esquemas trimestrales de capital e intereses, lo que confirma la decisión de institucionalizar el diferimiento de pagos a su cadena de suministro.
Al 30 de septiembre de 2025, Pemex reportó cuentas por pagar a proveedores por 517.1 mil millones de pesos, un aumento de 2.2% frente a los 506 mil millones registrados al 31 de diciembre de 2024. En términos de dólares, la paraestatal estima que sus adeudos comerciales superan los 100.3 mil millones, en un contexto donde la empresa ya arrastra una de las cargas financieras más altas del sector a nivel global.
La petrolera sostiene que, pese a este volumen de obligaciones, los flujos netos de efectivo generados por sus operaciones, las actividades de financiamiento, el efectivo disponible en líneas de crédito, las aportaciones de capital del Gobierno federal y la posición de caja existente serán suficientes para cubrir capital de trabajo, servicio de la deuda e inversión de capital durante el resto de 2025. No obstante, admite que la obtención de nuevos recursos vía financiamiento o apoyos del Estado mexicano depende de factores fuera del control de la administración y no puede garantizarse.
En la Ley de Ingresos de la Federación se autorizó a Pemex un endeudamiento neto de hasta 245.4 mil millones de pesos para 2025, mediante combinaciones de emisiones de deuda en mercados nacionales e internacionales, así como préstamos con instituciones financieras. La empresa reconoce que su deuda se ha incrementado de forma significativa, que opera con capital de trabajo negativo y que en los últimos años el flujo de efectivo operativo no ha bastado para cubrir gastos corrientes y proyectos de inversión, obligándola a recurrir recurrentemente al crédito.
En paralelo, el incremento de adeudos a proveedores se ha reflejado en un aumento de controversias comerciales y juicios mercantiles vinculados a incumplimientos de pago y disputas contractuales, lo que añade presión financiera y operativa a una cadena de valor integrada por miles de empresas de servicios, ingeniería, mantenimiento y suministros que dependen de los flujos de Pemex para cumplir sus propias obligaciones laborales y fiscales.





