En plena vigencia del embargo a Venezuela, Pemex importó gasolina venezolana en 2019 vía puertos del Pacífico, dentro de un esquema logístico opaco y creciente cooperación energética bilateral.
En noviembre de 2019, en el primer año del gobierno de Andrés Manuel López Obrador y ya con el embargo petrolero de Estados Unidos plenamente vigente contra Venezuela, Petróleos Mexicanos (Pemex) importó cuatro cargamentos de gasolina venezolana por un valor de poco más de 2 millones de dólares, de acuerdo con registros aduanales de comercio exterior consultados por Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI).
Las importaciones, realizadas entre el 15 y el 21 de noviembre de 2019 vía Pemex Transformación Industrial, sumaron 26,608 barriles de combustible —unos 4.23 millones de litros— y se distribuyeron en cuatro puertos del Pacífico mexicano: Lázaro Cárdenas (Michoacán), Guaymas (Sonora), Mazatlán y Topolobampo (ambos en Sinaloa). En la descripción aduanal se menciona el uso de una “zona franca”, figura que México no tiene en su marco portuario marítimo como Panamá, lo que agrega opacidad a la operación logística.
El flujo de estos cargamentos coincide temporalmente con el arranque de la operación “petróleo por alimentos” de PDVSA, que utilizó a la empresa mexicana Libre Abordo para colocar crudo y derivados en mercados internacionales a pesar de las sanciones. En paralelo, Topolobampo se consolidaba como nodo de intercambio con Venezuela: desde ese puerto salieron en 2019 grandes volúmenes de maíz y trigo hacia Puerto Cabello a través de Casillo Commodities Italia SpA, con la figura de Diego Armando Maradona como intermediario comercial mientras dirigía al club Dorados de Sinaloa.
Los registros portuarios muestran un pico inusual de importaciones de petrolíferos en 2019 y una caída abrupta en 2020. Guaymas pasó de importar 1.808 millones de toneladas de petróleo y derivados en 2019 a 860 mil en 2020, mientras que Topolobampo redujo sus volúmenes de 1.511 millones a 819 mil toneladas en el mismo periodo, lo que sugiere un uso intensivo y luego una contracción de estos flujos en plena etapa de sanciones a Venezuela.
Estas compras se realizaron cuando PDVSA estaba sometida a severas restricciones financieras y comerciales: empresas estadounidenses tenían prohibido operar con la petrolera venezolana y se habían congelado activos y canales de pago. En ese contexto, los cargamentos de gasolina enviados a México se colocan en la fase de mayor aislamiento comercial del sector energético venezolano.
La cooperación energética entre México y Venezuela continuó después. En enero de 2024, una delegación de Pemex encabezada por su director Octavio Romero se reunió en Caracas con la entonces vicepresidenta Delcy Rodríguez para “ampliar la cooperación energética”, acuerdo que antecede al nuevo escenario tras la detención de Nicolás Maduro y la presidencia encargada de Rodríguez.




