La planta conjunta COMPAS en Aguascalientes cerrará el 31 de mayo de 2026 por cambios de mercado, presión arancelaria de EE.UU. y transición hacia vehículos eléctricos.
Lo que hace una década se presentó como un “caso ejemplar de cooperación global” entre Nissan y Mercedes-Benz, hoy se encamina a un cierre adelantado. La planta COMPAS (Cooperation Manufacturing Plant Aguascalientes), ubicada en el parque industrial de Aguascalientes, dejará de operar el 31 de mayo de 2026, según confirmaron ambas armadoras.
El complejo, inaugurado en 2017, fue diseñado para producir vehículos premium compactos de las marcas Infiniti y Mercedes-Benz para los mercados de Estados Unidos y Canadá. Actualmente ensambla los modelos Infiniti QX50, QX55 y Mercedes-Benz GLB, todos con destino principal a Norteamérica.
De acuerdo con el calendario de cierre, la producción de Infiniti terminará en noviembre de 2025, mientras que el Mercedes-Benz GLB se fabricará hasta mayo de 2026, fecha en la que la planta apagará definitivamente sus líneas.
El contexto: tarifas y cambio de modelo
¿Por qué se cierra una planta relativamente nueva, en un país competitivo y con mano de obra calificada?
Los comunicados oficiales hablan de “cambios en el mercado y en las preferencias de los consumidores”, pero detrás hay tres factores clave:
- Presión arancelaria desde Estados Unidos Desde marzo de 2025, Washington impuso nuevos aranceles a vehículos y componentes importados desde México que no cumplen ciertas reglas de contenido regional o de transición energética. Esto golpeó especialmente a autos premium movidos por motores de combustión tradicional.
- Transición acelerada al vehículo eléctrico Tanto Mercedes-Benz como Nissan están reconfigurando su huella industrial en Norteamérica para enfocarse en plataformas eléctricas e híbridas. La demanda de SUV eléctricos crece, mientras los modelos a gasolina producidos en COMPAS pierden atractivo estratégico.
- Reordenamiento financiero y de capacidad Análisis especializados señalan que Nissan enfrenta ajustes globales de capacidad y costos, y que la alianza Renault–Nissan–Mitsubishi está racionalizando plantas para evitar sobrecapacidad. COMPAS, al depender de pocos modelos y estar muy expuesta a EE.UU., termina siendo un eslabón vulnerable.
Empleo, proveedores y la pregunta incómoda
El cierre impactará a miles de trabajadores directos e indirectos en Aguascalientes y la región. Aunque las empresas han reiterado que cumplirán todos sus compromisos laborales y comerciales hasta la fecha de cierre, persiste la incertidumbre sobre el futuro de los empleados y de la red de proveedores que crecieron alrededor del proyecto.
Proveedores locales de estampados, interiores, plásticos y logística dependen en buena medida del volumen de COMPAS. Una caída abrupta de pedidos implica:
- Reconfigurar su cartera de clientes.
- Buscar nuevos contratos con otras armadoras en México.
- O, en el peor de los casos, reducir turnos y personal.
¿Muerte anunciada o oportunidad disfrazada?
El cierre no significa necesariamente que el sitio industrial quede abandonado. Medios locales y especializados reportan que al menos nueve empresas automotrices han mostrado interés en adquirir la planta, entre ellas la china BYD, líder mundial en vehículos eléctricos.
Si alguna de estas compañías concreta la compra, Aguascalientes podría pasar de fabricar SUVs premium a convertirse en plataforma de ensamble de autos eléctricos o componentes para la nueva era de la movilidad. Esto reconfiguraría por completo el ecosistema de proveedores, talento y procesos.
Para México, el caso COMPAS deja tres lecciones:
- La dependencia excesiva de un solo mercado (EE.UU.) y de pocos modelos es un riesgo real.
- Las reglas del juego del comercio internacional pueden cambiar rápido por motivos políticos y climáticos.
- Las plantas con capacidad, talento y buena logística siguen siendo activos atractivos, siempre que puedan reconvertirse a nuevas tecnologías.
El 31 de mayo de 2026 no solo se apagará una línea de producción; se cerrará un capítulo de la apuesta mexicana por el lujo a combustión. Lo que venga después dirá si Aguascalientes se queda como símbolo de un modelo agotado o si se convierte en el primer gran reciclaje industrial de la era eléctrica.





