CENAGAS trazó la meta de más de 10 días de almacenamiento estratégico, con proyectos en norte, centro y sur. Hoy México opera con inventarios de 2.5 días.
Algo que ya todos conocemos es que México depende del gas de Estados Unidos y opera con inventarios mínimos. La novedad es que el Centro Nacional de Control del Gas Natural (CENAGAS) ya puso fecha y dirección a un giro que el sector viene pidiendo desde hace años: elevar los inventarios a más de 10 días de consumo nacional y hacerlo con una red de almacenamiento repartida en tres zonas —norte, centro y sur— para balancear el SISTRANGAS y cubrir emergencias. La autoridad lo planteó como objetivo explícito dentro de su planeación, y así lo han recogido medios y analistas.
¿Por qué 10 días y por qué ahora? Porque, incluso en 2025, el país sigue en torno a 2.5 días de inventario equivalente, muy por debajo de los estándares de los países que basan su sector eléctrico e industrial en el gas. El Plan Quinquenal actualizado describe un pipeline de proyectos que permitirían cerrar esa brecha, combinando cavernas salinas, yacimientos agotados y terminales de apoyo logístico. La meta es pasar de 2.5 a más de 10 días en el horizonte 2025–2035.
El diseño en tres zonas no es capricho, por qué el norte protege el corredor Permian–Waha (la principal puerta de entrada del gas a México) ante mantenimientos o cuellos de ductos; el centro respalda la demanda industrial y termoeléctrica del Bajío–Centro Occidente; y el sur compensa la fragilidad logística de la región, donde la disponibilidad de capacidad firme y la calidad de servicio son más sensibles a eventos. En términos operativos, la segmentación acorta tiempos de respuesta y reduce el riesgo de aislamientos de red.
El riesgo que busca cubrir no es teórico. En los últimos 24 meses, México ha sufrido picos de volatilidad en el hub Waha (Texas) y episodios de menores flujos transfronterizos por mantenimientos o congestiones. Cada evento se traduce en nominaciones recortadas, precios erráticos y tensión para generadores eléctricos, industria y comercializadores. Con inventarios estratégicos, el país podría amortiguar esas ondas y ganar tiempo para reposicionar compras, reencaminar molécula o activar swaps.
¿De dónde saldrá el gas y qué infraestructura se requiere? Las opciones incluyen cavernas salinas —con tiempos de desarrollo competitivos para entradas y salidas rápidas— y yacimientos agotados —con mayor volumen útil, pero condicionados a integridad y permeabilidad—.
El Plan Quinquenal y los estudios de ingeniería en curso determinan ubicaciones y escalas. Lo crucial es el encaje con la red troncal y laterales del SISTRANGAS, además de los acuerdos de capacidad para darles rol “estratégico” (no especulativo) en el despacho.
CENAGAS ha señalado que la meta de 10 días implicará inversión mixta (pública–privada) y múltiples figuras contractuales. En el mundo, el almacenamiento estratégico suele tener reglas claras de activación, remuneración por capacidad y métricas de seguridad de suministro. En México, el reto será blindar la estabilidad del sistema frente al apetito comercial, sin ahuyentar capital.





