La industria mexicana de autopartes cayó 5.47% anual enero–agosto 2025, pese a un repunte en agosto. Estados líderes y exportaciones resienten la presión de tarifas y menor demanda.
El “pulmón” de la industria automotriz mexicana está respirando con dificultad. De enero a agosto de 2025, la producción de autopartes en México alcanzó un valor de 78.8 mil millones de dólares, pero esto significó una caída de 5.47% frente al mismo periodo de 2024, de acuerdo con la Industria Nacional de Autopartes (INA).
El dato duele porque llega después de varios años de récords y proyecciones optimistas: a inicios de año, la propia INA hablaba de que el sector podría superar los 124 mil millones de dólares en producción al cierre de 2025, consolidando a México como uno de los grandes “talleres” de autopartes del mundo.
Un tropiezo en medio del liderazgo
La paradoja es clara: México sigue siendo el principal proveedor de autopartes de Estados Unidos, con más de 43% de participación en sus importaciones, por encima de Canadá, Japón y China, y aun así el sector vive un retroceso en valor de producción y presión sobre la inversión.
Los números de INA muestran que, aunque el acumulado enero–agosto va a la baja, agosto dio una pequeña bocanada de aire: se produjeron alrededor de 10.1 mil millones de dólares, un nivel similar al de 2024, lo que sugiere un posible piso en la caída.
En el mapa industrial, el liderazgo se mantiene concentrado:
- Coahuila, Guanajuato y Nuevo León encabezan la producción, sumando más de 40% del valor nacional.
- Les siguen Chihuahua y Querétaro, completando un bloque de cinco estados que generan cerca de 60% del total.
¿Qué está pasando detrás de la cifra?
Hay tres frentes que explican el tropiezo:
- Tarifas y volatilidad comercial La discusión sobre nuevos aranceles a vehículos y autopartes que no cumplen las reglas de origen del T-MEC, así como impuestos extra a acero y aluminio, ha distorsionado las decisiones de compra de las armadoras en Estados Unidos. Algunas han recortado pedidos, otras han retrasado proyectos o cambiado su mezcla de productos.
- Enfriamiento y reconfiguración de la demanda Aunque la producción de vehículos en Norteamérica se mantiene alta, las decisiones de los consumidores han cambiado: más foco en SUVs y pick-ups, más presión por vehículos electrificados, y ajustes de inventario después del boom postpandemia. Eso pega directo a ciertos tipos de autopartes y a proveedores que no se han reconvertido a componentes eléctricos y electrónicos.
- Menor inversión y FDI más selectiva En la primera mitad de 2025, la inversión extranjera directa en autopartes disminuyó, en parte por la incertidumbre tarifaria y regulatoria. Aunque el sector sigue recibiendo capital, éste se concentra en proyectos de mayor tecnología y en regiones muy específicas.
¿Señal de crisis o ajuste necesario?
Especialistas del sector señalan que este retroceso puede leerse de dos maneras:
- Como llamado de alerta para acelerar la transición hacia autopartes para vehículos eléctricos (arneses, motores eléctricos, electrónica de potencia),
- O como un bache cíclico en un sector que, estructuralmente, sigue siendo dominante en la región.
La realidad, probablemente, está en medio: la industria mexicana mantiene ventajas de costos, ubicación y experiencia, pero ya no basta con ensamblar piezas tradicionales. El cambio tecnológico y la guerra comercial están redefiniendo qué tipo de autopartes seguirán siendo negocio en la próxima década.
Para las empresas del clúster automotriz, el mensaje es claro:
- diversificar clientes y mercados,
- invertir en ingeniería y desarrollo,
- y reposicionarse en la parte de mayor valor de la cadena.
Si no lo hacen, la cifra de -5.47% puede ser apenas el primer síntoma de un problema mayor.








