Después del accidente con una pipa de Gas LP en Iztapalapa, autoridades de seguridad y protección civil en Oaxaca y Puebla han dado a conocer diversas actividades preventivas
Luego del lamentable accidente en el que explotó una pipa de Gas LP bajo el Puente de la Concordia, sobre el Eje 6, en los límites de la alcaldía Iztapalapa, y que hasta el momento ha cobrado la vida de 6 personas y dejó más de 90 heridos, las autoridades en los estados de Oaxaca y Puebla han realizado diversas acciones preventivas sobre este tipo de catástrofes.
Iniciamos en la entidad oaxaqueña donde la Coordinación Estatal de Protección Civil y Gestión de Riesgos (CEPCyGR) dio a conocer que la empresa Gas de Oaxaca llevó a cabo un Simulacro a Escala Mayor en sus instalaciones ubicadas en el municipio de Tlalixtac de Cabrera.
A través de un comunicado, las autoridades aseguraron que estas acciones se derivan del XXXI Aniversario de la Semana de Seguridad y por la reciente explosión de la pipa de gas en la Ciudad de México.
El simulacro tuvo la finalidad de redoblar medidas de seguridad y prevención en Oaxaca, garantizando la protección de la población y entorno. Además de fortalecer la capacidad de respuesta ante emergencias relacionadas con el manejo y distribución de materiales peligrosos.
Huachicol de gas en Puebla
Como parte de las acciones para combatir el tráfico ilegal de combustibles, el Gabinete de Seguridad llevó a cabo un operativo en Tehuacán, Puebla, donde fueron detenidas dos pipas que transportaban gas LP sin la documentación correspondiente.
Elementos de la Secretaría de Marina (Semar), en coordinación con la Policía Estatal y Municipal, aseguraron dos unidades con un total de 18 mil litros de gas LP y detuvieron a dos hombres que no pudieron acreditar la procedencia legal del combustible.
Este tipo de operativos no solo busca frenar el huachicol de gas, sino que también forma parte de una estrategia preventiva para evitar riesgos a la población, como fugas, explosiones o incidentes derivados del manejo inadecuado de gas LP proveniente de fuentes no autorizadas. El control riguroso en el transporte y distribución del combustible es clave para garantizar la seguridad y proteger a las comunidades de los peligros asociados al comercio ilegal.








