Industria automotriz mexicana y China advierten impactos económicos y comerciales por los nuevos aranceles mexicanos
La reciente decisión del Gobierno de México de imponer un incremento arancelario de hasta el 50% a productos automotrices de origen chino ha generado una ola de reacciones tanto a nivel nacional como internacional. Organizaciones del sector automotriz y autoridades chinas advierten sobre graves consecuencias económicas, comerciales y diplomáticas.
Por parte de Guillermo Rosales, presidente de la Asociación Nacional de Distribuidores de Automotores (AMDA), fue enfático al señalar que la medida pone en riesgo a más de 800 puntos de venta de marcas chinas en México, afectando inversiones estimadas en 60 mil millones de pesos y más de 32 mil empleos directos.
“Estamos ante una amenaza seria a la estabilidad del sector”, subrayó.
Por su parte, Alberto Bustamante, director general de la Asociación Nacional de Proveedores para el Sector Automotriz (Anapsa), alertó que los nuevos aranceles golpearán principalmente al mercado de refacciones, un segmento crucial para el mantenimiento del parque vehicular mexicano, compuesto por más de 35 millones de unidades.
En este contexto, la Asociación Nacional de Representantes, Importadores y Distribuidores de Refacciones y Accesorios para Automóviles (ARIDRA) hizo un llamado a “reconsiderar” la medida, advirtiendo que muchas de las piezas importadas desde China forman parte esencial del aftermarket mexicano. Un encarecimiento de hasta 50% (como prevén los nuevos aranceles) se traduciría en mayores costos para los consumidores que buscan mantener sus vehículos en condiciones óptimas.
Reacciones internacionales a los aranceles mexicanos
El vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Lin Jian, calificó el alza arancelaria como una “medida discriminatoria” que afectará la cooperación bilateral entre ambos países.
“China defenderá firmemente sus derechos e intereses”, declaró en rueda de prensa.
En un tono más diplomático, la Embajada de China en México emitió un comunicado instando al Gobierno mexicano a “actuar con cautela”. La representación señaló que “una vez implementadas, tales medidas no sólo dañarán los intereses de los socios comerciales, incluida China, sino que también socavarán gravemente la certidumbre del entorno empresarial de México y reducirán la confianza de las empresas en invertir en el país”.
Frente a las críticas, el titular de la Secretaría de Economía, Marcelo Ebrard, defendió la decisión del gobierno, argumentando que se busca “nivelar la competencia” y frenar prácticas de dumping.
“Los autos chinos llegan por debajo del precio de referencia, por eso aplicaremos el máximo permitido por la OMC”, afirmó.
La controversia pone en la mira el creciente peso de las marcas chinas en el mercado automotor mexicano y plantea interrogantes sobre el rumbo de la política comercial del país, en un contexto global marcado por tensiones comerciales y una economía que aún enfrenta retos de recuperación.





