Ebrard asegura que México presentará cifras para rechazar las acusaciones de EU sobre el reenvío de mercancías chinas.
México responderá a las acusaciones de Estados Unidos de que mercancías procedentes de China estarían utilizando territorio mexicano para llegar al mercado estadounidense y evadir aranceles.
El secretario de Economía, Marcelo Ebrard Casaubón, asegura que el gobierno mexicano presentará cifras para demostrar que no existe una triangulación significativa de mercancías chinas hacia Estados Unidos.
“A mí me da la impresión de que ese argumento se viene cada vez que entramos en fases más importantes de las negociaciones”, señala Ebrard durante su participación en el InnovaFest Querétaro.
Las declaraciones ocurren después de que la administración de Donald Trump señalara a México entre los países con riesgo elevado de ser utilizados para el transbordo de productos, particularmente aquellos relacionados con China.
Ebrard: “No hay tal cosa”
El secretario de Economía sostiene que es necesario diferenciar las importaciones mexicanas provenientes de China de una operación destinada a reenviar mercancías a Estados Unidos para eludir aranceles.
Según Ebrard, México no ha identificado casos de reenvío que representen más de 1% del comercio exterior del país.
“No hay tal cosa”, afirma el funcionario, quien anticipa que México presentará los datos correspondientes ante su contraparte estadounidense.
Ebrard agrega que Estados Unidos importa productos chinos en una proporción 3.8 veces mayor que México, argumento con el que cuestiona la acusación de que el mercado mexicano funciona como una vía relevante para evadir las medidas comerciales estadounidenses.
La Casa Blanca presentó recientemente un análisis que estima pérdidas de entre 19,000 y 26,000 millones de dólares anuales en ingresos arancelarios por mercancías que ingresan a Estados Unidos mediante transbordos ilegales desde terceros países.
El reporte estadounidense identifica alrededor de 40 países con un riesgo elevado y señala prácticas como ensamblaje mínimo, reetiquetado o reempaque de mercancías de origen chino antes de enviarlas al mercado estadounidense.
México, Estados Unidos y Canadá se encuentran en una etapa clave de conversaciones relacionadas con la revisión del T-MEC, mientras persisten disputas por los aranceles aplicados por Washington a sectores estratégicos.
El secretario asegura que ya existen “acuerdos sustantivos” y destaca la incorporación de Canadá a las conversaciones trilaterales.
México ha puesto sobre la mesa temas como los aranceles estadounidenses a los automóviles, el acero y el aluminio.
Ebrard había informado previamente que el gobierno mexicano pidió a Washington evitar nuevas medidas arancelarias mientras avanzan las conversaciones comerciales.
En el caso de los automóviles, México también busca condiciones más favorables frente a otros socios de Estados Unidos.
México busca defender su integración con EU
La posición mexicana se sustenta en el grado de integración de las cadenas productivas de América del Norte.
En junio, la Secretaría de Economía informó que, tras consultas con la Representación Comercial de Estados Unidos (USTR), los bienes que cumplan con las reglas del T-MEC quedarían exentos de una propuesta arancelaria vinculada con una investigación de la Sección 301.
La preocupación estadounidense está centrada en evitar que mercancías de origen chino sean sometidas a procesos mínimos en terceros países para posteriormente ingresar a Estados Unidos con un origen distinto y pagar menores aranceles.
México rechaza que esa práctica tenga una dimensión significativa dentro de su comercio.
Autos, acero y aluminio siguen sobre la mesa
La discusión sobre triangulación ocurre mientras México intenta mejorar las condiciones para algunos de sus principales sectores exportadores.
Ebrard ha señalado que el país busca reducir los aranceles estadounidenses aplicados a los vehículos producidos en México y también mantiene conversaciones sobre las tarifas al acero y aluminio.
El secretario de Economía asegura que México ha utilizado las herramientas disponibles para defender su posición y anticipa que continuarán las reuniones técnicas.
La estrategia mexicana tendrá ahora un nuevo objetivo: presentar evidencia ante Washington para contrarrestar la acusación de que México funciona como plataforma de entrada de productos chinos.
El resultado de esta discusión cobra especial relevancia porque ocurre precisamente cuando los tres socios norteamericanos negocian las condiciones que marcarán la siguiente etapa del T-MEC.











