La nueva advertencia de Donald Trump contra Irán pone en la mira a la infraestructura eléctrica del país y eleva el riesgo de afectaciones al suministro energético y al comercio por el estrecho de Ormuz.
La guerra entre Estados Unidos e Irán escaló un nuevo peldaño este miércoles luego de que el presidente estadounidense, Donald Trump, amenazó con bombardear puentes y centrales eléctricas iraníes si Teherán vuelve a atacar embarcaciones que transitan por el estrecho de Ormuz.
El mandatario aseguró que cada agresión iraní contra el tráfico marítimo será respondida con ataques directos contra infraestructura estratégica, incluidas instalaciones ubicadas en las inmediaciones de Teherán, una advertencia que coloca al sistema energético iraní como uno de los principales objetivos militares.
La infraestructura energética, en el centro del conflicto
A través de su red Truth Social, Trump afirmó que Estados Unidos destruirá una central eléctrica o un puente por cada ataque iraní contra embarcaciones comerciales o militares en el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el transporte mundial de petróleo.
La amenaza incrementa el riesgo de interrupciones en el suministro eléctrico dentro de Irán y podría afectar la operación de instalaciones industriales, refinerías, redes de distribución y otros sectores estratégicos que dependen de una infraestructura energética estable.
Además, un eventual deterioro de la red eléctrica iraní podría complicar la producción y procesamiento de hidrocarburos, en un país que posee algunas de las mayores reservas de petróleo y gas natural del mundo.
Ormuz, una ruta clave para el mercado energético
El estrecho de Ormuz conecta el Golfo Pérsico con el océano Índico y constituye uno de los principales corredores para las exportaciones de petróleo y gas del mundo.
Las operaciones militares estadounidenses buscan, según el Comando Central (Centcom), debilitar la capacidad iraní para amenazar el tráfico marítimo comercial en esa zona, donde transita una parte significativa del comercio energético global.
Cualquier interrupción en esta ruta puede generar volatilidad en los mercados internacionales de energía y elevar los costos del transporte marítimo y de los hidrocarburos.
Once días consecutivos de ataques
La ofensiva estadounidense cumplió 11 días consecutivos con bombardeos dirigidos contra centros de operaciones militares, instalaciones de drones, capacidades marítimas y centros logísticos iraníes.
Mientras tanto, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, informó al Congreso que el costo de la operación militar asciende ya a 37 mil 500 millones de dólares, además de solicitar recursos adicionales por 67 mil millones de dólares.
Trump sostuvo que la guerra “no ha terminado” y advirtió que Irán pagará un “alto precio” por los ataques en los que murieron militares estadounidenses en Jordania e Irak.
Pese a la escalada militar, el secretario de Estado, Marco Rubio, aseguró que Estados Unidos mantiene abierta la posibilidad de una solución negociada con Teherán.
“Seguimos abiertos a resolverlo de manera negociada. Pero, por ahora, no parecen estar interesados en eso”, declaró durante una reunión ministerial en Manila.








