El desplome en la inversión productiva en México durante el inicio de 2026 comienza a reflejarse en la actividad industrial, particularmente en sectores estratégicos como energía, manufactura y construcción.
La inversión productiva en México registró una caída de 44.9% durante el primer bimestre de 2026, lo que golpea al sector industrial, uno de los principales motores de la economía nacional.
De acuerdo con el informes de finanzas públicas de febrero, el gasto en inversión física, que incluye infraestructura, maquinaria y equipo, se ubicó en 87 mil 73.2 millones de pesos, el nivel más bajo en cinco años y el peor registro desde 1991.
Este retroceso impacta directamente en la capacidad productiva del país, al limitar la expansión y modernización de sectores clave.
Energía, el principal foco de afectación
El sector energético es el más golpeado por la reducción en la inversión. Entre enero y febrero de 2026, la inversión en este rubro cayó 75.3% en términos reales, una contracción que afecta directamente a la industria.
La disminución incluye:
- 78% menos en hidrocarburos, afectando exploración y producción
- 6% de caída en el sector eléctrico, clave para la actividad industrial
La menor inversión en energía no solo impacta a empresas como Petróleos Mexicanos, sino que también tiene efectos en cadena sobre industrias que dependen de insumos energéticos estables y competitivos.
Efectos en manufactura y construcción
Aunque los datos agregados muestran caídas concentradas en energía, la industria manufacturera y la construcción también enfrentan presiones derivadas de la menor inversión pública.
La falta de recursos para infraestructura limita:
- El desarrollo de parques industriales
- La modernización de cadenas productivas
- La ejecución de obras logísticas clave (carreteras, trenes)
Esto ocurre en un contexto donde México busca aprovechar oportunidades como el nearshoring, lo que hace más relevante la disponibilidad de infraestructura adecuada.
Plan de infraestructura ¿la solución?
Este año el gobierno federal presentó un Plan de Infraestructura que contempla una inversión de 5.6 billones de pesos durante el sexenio.
El programa busca reactivar la actividad industrial mediante proyectos en:
- Energía
- Transporte ferroviario
- Red carretera
El plan contempla una fuerte participación del sector privado, en lo que el gobierno define como un nuevo esquema de inversión mixta.
Ajuste temporal o riesgo estructural
El gobierno federal ha señalado que la caída en la inversión responde a un proceso de transición hacia este nuevo modelo, tras la aprobación de la Ley para el Fomento de la Inversión en Infraestructura para el Bienestar.
Según la administración, se trata de un “ajuste transitorio” derivado de la calendarización del gasto y la fase de contratación de proyectos.
Sin embargo, especialistas advierten que una caída prolongada en la inversión podría afectar la competitividad industrial del país, especialmente en sectores estratégicos como energía y manufactura.
Presión fiscal y entorno económico
A la par del desplome en inversión, el gobierno logró reducir el déficit público en 81.6%, pero con un crecimiento del gasto superior al de los ingresos.
En este contexto, la deuda pública aumentó 2.2% real, lo que añade presión sobre las finanzas públicas y limita el margen para impulsar la inversión industrial en el corto plazo.







