Con una trayectoria construida en el aprendizaje autodidacta y la estrategia, Nadia Sarur, Head of Marketing Communications Latin America Gilbarco Veeder-Root, impulsa una visión humana de la tecnología energética.
En una industria caracterizada por su complejidad técnica, Nadia Sarur ha construido una trayectoria profesional que demuestra cómo perfiles provenientes de otras disciplinas pueden aportar una mirada estratégica al sector energético. Desde su posición en Gilbarco, su trabajo se ha enfocado en conectar la tecnología con el mercado a través de la comunicación y el marketing.
En entrevsita para Industry & Energy Magazine, Sarur destacó que su llegada a esta industria fue resultado de una combinación de curiosidad y oportunidad, pues desde el inicio de su carrera, mostró interés por comprender industrias complejas y de alto impacto, y el sector energético representaba precisamente ese reto.
“Siempre me atrajo comprender lo que son las industrias complejas de alto impacto y el sector energético en definitiva es eso”, explicó.
Aunque su formación inicial proviene de un entorno administrativo, su desarrollo profesional ha estado marcado por una fuerte capacidad autodidacta. A lo largo de su trayectoria, aprendió a desenvolverse en empresas industriales y altamente técnicas, entornos donde predominan perfiles de ingeniería.
En ese contexto encontró uno de los principales aportes de su trabajo: traducir conceptos técnicos complejos en estrategias claras de comunicación y mercado. Para Sarur, el marketing funciona como un puente entre la tecnología y las personas que necesitan comprenderla o utilizarla.
“Es muy típico encontrar ingenieros o perfiles muy técnicos haciendo marketing en el sector, así que para mí ha sido interesante poder traducir conceptos complejos a estrategias claras”, señaló.
Su carrera se ha construido a partir del aprendizaje continuo, la observación del mercado y la colaboración con equipos multidisciplinarios. En una industria dinámica y en constante transformación, mantenerse actualizada sobre tendencias, procesos y normativas ha sido parte fundamental de su crecimiento profesional.
Lejos de percibir la complejidad técnica como una barrera, Sarur considera que el sector energético ofrece espacio para diferentes perfiles y formas de pensar. Desde su experiencia, la clave está en no abrumarse por la dimensión técnica y permitir que el aprendizaje ocurra de manera gradual, a través de la práctica y la colaboración con especialistas.
Actualmente, su desarrollo profesional se encuentra estrechamente ligado a Gilbarco, empresa donde asegura haber encontrado un entorno de trabajo inclusivo y colaborativo.
“Siempre he sentido que mi voz es escuchada”, afirmó.
Esa apertura para expresar ideas, proponer mejoras y participar en las decisiones ha sido uno de los factores que más valora de su experiencia dentro de la organización.
Parte de ese liderazgo también se refleja en el equipo que encabeza, integrado completamente por mujeres y enfocado en fortalecer las estrategias de comunicación y marketing dentro de la compañía. Para ella, trabajar con un grupo comprometido y dispuesto a superar retos es uno de los aspectos más motivadores de su labor.
Más allá de los procesos técnicos que caracterizan a la industria, subrayó que el impacto del sector energético tiene una dimensión profundamente humana. Desde la seguridad de los operadores que trabajan en estaciones de servicio hasta la eficiencia de negocios que sostienen economías locales, la tecnología influye directamente en la vida de las personas.
“Cuando lo vemos desde un lugar humano, todo al final es para las personas”, comentó.
Ese impacto también se vincula con desafíos globales como la sustentabilidad y la reducción de la huella de carbono, temas que hoy forman parte de las conversaciones dentro de la industria.
Para Nadia, el papel de los profesionales del sector energético va más allá de la operación industrial. También implica aportar, desde el conocimiento y la experiencia, a la construcción de un mundo más sostenible y humano.
“Cualquier forma en la que logremos contribuir, ya sea desde la tecnología, desde el trabajo o desde nuestras propias familias, cuenta”, apuntó.
Mirando hacia el futuro, uno de sus objetivos es retomar el trabajo de voluntariado, particularmente en iniciativas relacionadas con jóvenes, donde considera que podría compartir experiencias y contribuir al desarrollo de nuevas generaciones.