La escalada militar entre Estados Unidos e Irán eleva el riesgo de una guerra regional prolongada y provoca fuerte aversión al riesgo en los mercados globales, por lo que el petróleo sube hasta 9%.
El recrudecimiento del conflicto en Medio Oriente desató una fuerte reacción de aversión al riesgo en los mercados financieros globales, ante el temor de que la confrontación escale hacia una guerra regional prolongada.
Ante esta situación, los precios del petróleo reaccionaron con fuertes alzas, el El WTI inició la sesión en 72.52 dólares por barril, con un avance de 8.16%, tras tocar un máximo de 75.33 dólares, nivel no visto desde el 23 de junio de 2025.
El Brent arrancó en 79.21 dólares por barril, con una ganancia de 9.33%, alcanzando un máximo de 82.37 dólares, su nivel más alto desde el 12 de agosto de 2024.
El repunte energético refleja el temor de interrupciones prolongadas en la oferta global, en un momento en que la economía mundial aún enfrenta fragilidades por la desaceleración y los elevados niveles de inflación.
De acuerdo con Gabriela Siller, directora de análisis económico de Banco Base, mientras el conflicto permanece abierto, los mercados seguirán atentos a cualquier señal de escalada o desescalamiento diplomático que pueda redefinir el rumbo de los precios y la estabilidad financiera global.
Analistas estiman que la ofensiva militar encabezada por el presidente de Donald Trump contra Irán podría extenderse durante varias semanas, luego de que el mandatario advirtiera que las operaciones del fin de semana no necesariamente serán las últimas y llamara a los líderes iraníes a cesar las hostilidades.
Riesgos del conflicto
El riesgo más importante que considera el mercado es la incertidumbre sobre la duración y alcance del conflicto. La falta de claridad sobre una posible salida diplomática eleva el riesgo de una escalada regional con consecuencias económicas globales.
Además, como Medio Oriente concentra alrededor del 30% de la producción mundial de crudo. Cualquier disrupción en la región impacta directamente las cadenas globales de suministro energético, presionando al alza los precios de petróleo y gas. Esto podría traducirse en mayores presiones inflacionarias y complicar los planes de recorte de tasas de interés por parte de bancos centrales como la Reserva Federal.
Finalmente, ante eventos de alta incertidumbre, los mercados suelen reaccionar inicialmente con miedo, incluso sin dimensionar completamente el impacto económico. Las bolsas en Europa y Estados Unidos iniciaron la semana con pérdidas generalizadas.
Ormuz y ataques a infraestructura petrolera
Las tensiones aumentaron tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, que han afectado el flujo de combustibles a través del estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20% de la oferta mundial de crudo.
Además, Irán atacó la refinería de Ras Tanura en Arabia Saudita, una de las más grandes del mundo. Aunque los daños fueron reportados como limitados, el mensaje es claro: la infraestructura energética estratégica podría convertirse en objetivo militar.








