Demanda de gas en México se duplicará a 2050 mientras producción nacional sigue en declive. La dependencia del gas de EUA podría aumentar y comprometer la seguridad energética.
La creciente dependencia de gas importado por parte de México, no solo compromete la seguridad del suministro, también condiciona la soberanía energética del país, advirtió la académica Aleida Azamar Alonso durante la presentación de su análisis.
“Aunque el discurso oficial apunta hacia la autosuficiencia energética, en la práctica la apuesta por el gas importado desde Estados Unidos ata cada vez más a México a las dinámicas del mercado estadounidense”, advirtió la especialista.
Actualmente, las importaciones de gas natural no han dejado de crecer desde el año 2000 y hoy superan más de la mitad del consumo nacional, ubicándose entre 70% y 80%.
Demanda se duplicará hacia 2050
Las proyecciones hacia 2050 evidencian que mientras la demanda de gas crecerá aceleradamente, la producción nacional se mantiene estancada o en retroceso.
De acuerdo con las estimaciones presentadas, el consumo total pasará de aproximadamente 8 mil 500 millones de pies cúbicos diarios registrados en 2023 a cerca de 16 mil 500 millones en 2050. Es decir, prácticamente se duplicará en menos de tres décadas.
El principal motor de este crecimiento será la generación eléctrica, ya que continuará la construcción de centrales de ciclo combinado. Aunque las energías renovables avanzan, el gas seguirá siendo la fuente de respaldo y carga base del sistema eléctrico.
La industria también incrementará su consumo, especialmente en sectores que requieren calor de alta temperatura y materias primas petroquímicas. En contraste, el uso residencial podría disminuir por sustitución tecnológica y costos.
Producción nacional no alcanza
El problema central está del lado de la oferta. La producción nacional de gas viene cayendo desde 2009 y, aun en un escenario optimista de recuperación moderada, sería insuficiente para cubrir el aumento proyectado en la demanda.
En un escenario más realista, la tendencia descendente continuará, ampliando la brecha entre lo que México necesita y lo que puede producir.
Esa diferencia se cubrirá con importaciones, principalmente desde Estados Unidos, lo que implica mayores riesgos en términos de precio, volatilidad e incertidumbre geopolítica.
Dependencia creciente y riesgos
Azamar Alonso subrayó que, si las tendencias actuales se mantienen, en 2050 la dependencia externa podría ser incluso mayor que la actual.
Mientras México busca posicionarse como actor energético relevante, en los hechos dependerá cada vez más del gas que cruza la frontera norte.
Además, el dinamismo del mercado global, particularmente en Asia Pacífico, región que se ha convertido en epicentro del consumo de gas, presiona aún más el escenario internacional, elevando la competencia por el recurso.
El diagnóstico es claro: la distancia entre producción y consumo se ensancha año tras año, y la brecha importadora será la constante hacia mitad de siglo.








