El sector de vehículos pesados ha recortado 20% de su plantilla tras el desplome en producción y exportaciones. La ANPACT pide a las autoridades frenar importaciones usadas y reactivar el mercado interno.
La industria de vehículos pesados en México atraviesa un momento difícil, con fuertes caídas en producción, ventas y exportaciones, el sector ya resiente un impacto directo en el empleo, con una reducción aproximada de 20% en su plantilla laboral, de acuerdo con la Asociación Nacional de Productores de Autobuses, Camiones y Tractocamiones (ANPACT).
Alejandro Osorio Carranza, director de Asuntos Públicos y Comunicación de ANPACT, advirtió que la caída responde a la cautela de las empresas transportistas y a la menor demanda de bienes de capital, lo que ha frenado la renovación de flotas.
De acuerdo con datos del Inegi, en enero de 2026, la producción cayó 51.9% anual, al ubicarse en 6 mil 793 unidades. Las exportaciones retrocedieron 53.8%, mientras que las ventas al mayoreo disminuyeron 35.7% y las ventas al menudeo 46.3%.
“La contracción prolongada ha obligado a las empresas a ajustar operaciones, afectando a miles de trabajadores en un sector que genera más de 28,600 empleos directos y alrededor de 84,000 indirectos”, advirtió la ANPACT.
La industria mexicana de vehículos pesados es actualmente el principal exportador mundial de tractocamiones y uno de los principales productores a nivel global. Sin embargo, el inicio de 2026 marca uno de los momentos más complejos para el sector, que ahora busca respaldo institucional para evitar un mayor deterioro en el empleo y la inversión.
Llamado a las autoridades
Ante este escenario, la industria hizo un llamado explícito a las autoridades federales para implementar medidas que reactiven el mercado interno y protejan la cadena productiva nacional.
Entre las principales solicitudes destacan avanzar en la renovación vehicular, considerando que la antigüedad promedio de la flota es de 19 años; frenar la importación de vehículos pesados usados provenientes de Estados Unidos que no cumplen estándares ambientales ni físico-mecánicos; y evitar compras gubernamentales de unidades fabricadas en países con los que México no tiene tratado comercial.
La ANPACT subrayó que la entrada de unidades usadas distorsiona el mercado, debilita la producción nacional y afecta la transición hacia tecnologías más limpias.
Asimismo, el organismo insistió en fortalecer la infraestructura energética, particularmente la disponibilidad de Diésel Ultra Bajo Azufre (DUBA), indispensable para avanzar en la modernización del parque vehicular.









