Pemex despidió a más de 3 mil trabajadores, incluidos 700 en Tabasco, en una reestructura interna que desata protestas, cuestionamientos sobre jubilaciones y posibles conflictos laborales en 2026.
Petróleos Mexicanos (Pemex) ejecutó el despido de más de 3 mil trabajadores de confianza y sindicalizados en distintas áreas de la empresa, de los cuales alrededor de 700 corresponden al estado de Tabasco. El ajuste de personal, que según la empresa forma parte de un proceso de “integración” y reestructura interna, ha detonado movilizaciones y señalamientos de revanchismo político por parte de los afectados.
Raúl Drouaillet Patiño, coordinador nacional de Petroleros Reclamantes de Justicia e identificado con la corriente obradorista dentro de Pemex, anunció que a principios de enero de 2026 volverán a instalar un campamento en la Ciudad de México, frente a la Suprema Corte de Justicia de la Nación y la Presidencia de la República. De acuerdo con el dirigente, llevan ya cuatro meses de protestas continuas desde que iniciaron los primeros despidos en junio.
Con más de 40 años de servicio en la petrolera, Drouaillet calificó como “terrible” que trabajadores que apoyaron políticamente el proyecto lopezobradorista hayan sido despedidos tras décadas de labor. Recordó que, en el último año del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, se logró la reintegración de este grupo, que ahora vuelve a quedar fuera de la empresa.
Según los testimonios recogidos, Pemex ha justificado los recortes como resultado de la desaparición de filiales y subsidiarias, con el objetivo de consolidar la operación bajo un esquema de integración vertical. La compañía inició formalmente las bajas el 6 de junio, teniendo como primera área afectada a la Dirección de Refinación, encabezada por Héctor Lechuga, donde unas 500 personas fueron notificadas de la pérdida de su empleo. En ese momento, se confirmó que el objetivo total era recortar a 3 mil trabajadores en diversas áreas.
Más allá del impacto laboral, los despidos tienen implicaciones económicas relevantes. De acuerdo con estimaciones de los afectados, el costo de las liquidaciones podría ubicarse entre 450 y 550 millones de pesos, dependiendo de los años de antigüedad y del tipo de contrato de cada trabajador. Sin embargo, diversos empleados denuncian que Pemex estaría prescindiendo de su personal sin reconocer plenamente derechos de jubilación; sólo una parte habría recibido liquidaciones, lo que abre la puerta a posibles demandas laborales y nuevas rondas de conflicto sindical.
En el trasfondo, los trabajadores despedidos insisten en que el proceso no sólo obedece a criterios de eficiencia o ahorro de recursos, sino también a intereses particulares de mandos medios y altos dentro de la empresa productiva del Estado.









