El gobierno de Claudia Sheinbaum apuesta por el fracking para reactivar la producción de gas natural de Pemex, rompiendo con la política ambiental de AMLO.
Petróleos Mexicanos (Pemex) prepara el mayor programa de fracking de su historia reciente como parte del Plan Estratégico 2025-2035, impulsado por el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum. El objetivo: incrementar la producción de gas natural, revertir la caída productiva y recuperar la autosuficiencia energética del país.
El giro estratégico marca una ruptura con el discurso ambientalista del expresidente Andrés Manuel López Obrador, quien en su último año de mandato propuso una reforma constitucional para prohibir el uso del fracking con agua. La nueva administración considera que esta técnica, aunque controversial, es clave para aprovechar los recursos no convencionales de México.
Durante la presentación del Plan Estratégico, el director de Pemex, Víctor Rodríguez Padilla, fue enfático: “México no es un país gasero, pero tiene un gran potencial. ¿Por qué no explotarlo?”. Con esta premisa, la empresa del Estado se propone alcanzar una producción de hasta 5,000 millones de pies cúbicos diarios (MMpcd) de gas natural en 2028.
Para lograrlo, se activará la exploración y explotación en cuencas con recursos no convencionales como Tampico-Misantla, Sabinas-Burro Picachos y Burgos, donde los yacimientos de baja permeabilidad requieren de fracturamiento hidráulico para su desarrollo.
El documento estima que México posee cerca de 64 mil millones de barriles de petróleo crudo equivalente en estas formaciones. Se espera que, mediante contratos mixtos, asociaciones estratégicas y una mayor participación privada, Pemex pueda compartir los riesgos y acelerar los resultados.
Tres pilares para el nuevo modelo
El Plan Estratégico de Pemex establece tres ejes para esta nueva etapa:
- Aprovechamiento del potencial convencional: con tecnología sísmica de última generación para localizar recursos a profundidades de hasta 8,000 metros.
- Exploración de nuevas áreas frontera: con modelos geológicos poco conocidos pero de alta recompensa, buscando nuevas asignaciones para fortalecer el portafolio de exploración.
- Incorporación de yacimientos de geología compleja: retomando la evaluación de zonas subexploradas, con esquemas contractuales innovadores para mitigar riesgos financieros.
Rodríguez Padilla dejó claro que se dará prioridad a los tirantes profundos y zonas remotas, evitando que Pemex cargue solo con la carga financiera.
Esta estrategia representa una clara ruptura con el mandato anterior. En 2024, AMLO propuso modificar el artículo 27 constitucional para prohibir el fracking y la minería a cielo abierto, señalando su impacto negativo en la salud y el medio ambiente. Aunque la iniciativa no prosperó, envió un mensaje de política pública que ahora Sheinbaum contradice abiertamente.
No obstante, el gobierno actual argumenta que esta nueva política no implica un abandono de la sostenibilidad. El plan de Pemex también contempla acciones para reducir emisiones en el Sistema Nacional de Refinación y modernizar sus operaciones. La apuesta, según el gobierno, es por una transición energética equilibrada, donde el gas natural —aunque fósil— se considera un combustible puente.
A pesar de su potencial económico, el fracking sigue siendo una práctica altamente cuestionada a nivel global por sus impactos ambientales, especialmente por el uso intensivo de agua y la posible contaminación de acuíferos. También ha sido objeto de controversia en comunidades donde se ha implementado sin consulta previa.
Sin embargo, Pemex ve en esta técnica una salida para reactivar una industria cuya producción de gas ha disminuido más del 40% en dos décadas. Actualmente, México importa más del 70% del gas que consume, en su mayoría desde Estados Unidos, lo que representa un riesgo para la seguridad energética nacional.
Sheinbaum ha optado por el pragmatismo. La sostenibilidad sigue en el discurso, pero ahora con una dosis de realismo energético. La pregunta que queda en el aire: ¿será el fracking el camino para rescatar a Pemex… o un nuevo conflicto ambiental en puerta?








