Aunque Pemex reporta el cierre del Krem-1, comunidades mantienen denuncias por afectaciones a la salud y al ambiente.
Cinco meses después del incidente registrado en el pozo exploratorio Krem-1, ubicado en Las Choapas, Veracruz, Petróleos Mexicanos (Pemex) informó que logró concluir el cierre del pozo, el cual ya no presenta flujo en superficie.
A través de un comunicado de prensa, la empresa señaló que con ello finaliza la etapa principal de atención a la contingencia y continuará con acciones de saneamiento ambiental, compensación y reparación de daños en coordinación con autoridades y comunidades.
De acuerdo con la información vertida por Pemex, los trabajos técnicos especializados y el despliegue de equipos de control permitieron contener el pozo, por lo que ahora concentrará sus esfuerzos en un programa integral de restauración en las zonas aledañas.
Como parte de estas acciones, Pemex informó que mantendrá la operación de sus Unidades Médicas Móviles para brindar atención médica y odontológica a más de 45 comunidades. Además, señaló que avanza en la construcción de una Casa de Salud en el ejido Benito Juárez y en el equipamiento de las unidades médicas de los ejidos El Remolino y Linda Vista.
La petrolera también aseguró haber entregado mobiliario escolar para escuelas de Las Choapas, mil toneladas de concreto al municipio para mejorar caminos rurales, una unidad de desazolve tipo Vactor, una pipa con capacidad de 10 mil litros y combustible para apoyar la operación local. Asimismo, indicó que continúa el levantamiento de expedientes y el mapeo de daños para atender los casos de afectaciones reportadas.
Persisten reclamos de habitantes y organizaciones
El anuncio de Pemex ocurre en un contexto en el que organizaciones civiles y habitantes de la región sostienen que las consecuencias del incidente han rebasado el área inmediata del pozo y alcanzan a diversas comunidades cercanas.
De acuerdo con los testimonios difundidos por estas organizaciones, pobladores de Las Choapas continúan reportando problemas para dormir debido al ruido constante, además de dolores de cabeza, náuseas, vómitos y complicaciones respiratorias, padecimientos que atribuyen a la fuga de gas registrada en el pozo.
Los habitantes también denuncian que la atención médica disponible resulta insuficiente y que existe desabasto de medicamentos básicos para atender estas afectaciones.
En el ámbito económico, las comunidades aseguran que la contingencia provocó pérdidas en sus medios de subsistencia, al registrar daños en cultivos, árboles frutales y pastizales, así como la muerte de animales de traspatio y ganado.
Cuestionan la evaluación ambiental del proyecto
Las organizaciones también han puesto en duda la evaluación de riesgos realizada para el proyecto Krem-1, ya que según la información que han difundido, la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) contempló como escenario de mayor riesgo un posible descontrol del pozo, aunque concluyó que ese riesgo era tolerable y que no representaba afectaciones significativas para la población ni para el medio ambiente.
A juicio de estas organizaciones, lo ocurrido en Las Choapas evidencia la necesidad de revisar los mecanismos de evaluación de riesgos y las medidas de mitigación previstas para los proyectos de extracción de hidrocarburos.










