Fundación Distribuidores Nissan surgió hace 25 años con un propósito claro: ir más allá de las ventas de autos e impulsar la movilidad de los usuarios con vehículos de la marca para aportar su granito de arena en el sector educativo, el cual ha sido beneficiado con 535 millones de pesos para construcción y remodelación de escuelas en México.
La Fundación Distribuidores Nissan surgió en 2001 con el objetivo de fortalecer la educación primaria en zonas con rezago social donde ha beneficiado a más de 58 mil estudiantes anualmente y 1.4 millones de estudiantes en total.
Fabiola Nicolás, coordinadora de Fundación Distribuidores Nissan, indicó que la organización busca dignificar la educación de las niñas y los niños en México, por lo que las escuelas y remodelaciones de espacios son realizadas con base en análisis previamente realizados, es decir, no se escogen espacios al azar.
Para llevar a cabo los proyectos, los integrantes de la Fundación donan un porcentaje de cada unidad nueva vendida en las agencias, pues este recurso será importante para invertirlo.
“Los proyectos de la Fundación se implementan en zonas donde realmente se necesite una escuela. Tenga una demanda real de población estudiantil. El mínimo es que la matrícula sea de 240 por escuela”, comentó en Entrevista para Industry & Energy Magazine.
Aunado a ello, los estudios incluyen análisis sociales y culturales, pues buscan que el proyecto no sea invasivo y no transgreda los usos y las construmbres de las comunidades. Asimismo, se trabaja de manera conjunta con las autoridades para operar los proyectos con apego al marco regulatorio vigente.
Este trabajo conjunto requiere de los tres órdenes de gobierno, pues los terrenos donde se construirán las escuelas son donados por el municipio a la Secretaría de Educación Pública. Una vez realizado este proceso, la Fundación realiza el dictamen jurídico para verificar que está en regla.
En la siguiente etapa, la Fundación lleva a cabo un estudio técnico de preparación del terreno para iniciar la construcción, la cual toma un periodo de tres meses y es ejecutada por una constructora.
Agregando un nivel más de responsabilidad social, la Fundación trabaja en conjunto con otras organizaciones para implementar sistemas de captación pluvial y, para asegurar su operación en el tiempo, los profesores, los padres de familia y el personal del centro educativo serán capacitados para su correcto funcionamiento.





