Reto monumental, lograr la autosuficiencia energética ante el rezago y una demanda creciente del fluido.
Juan Carlos Machorro, experto en derecho energético de la firma Santamarina y Steta resaltó la importancia de la aprobación de la nueva Ley del Sector Eléctrico. “Terminó un periodo de políticas públicas que congelaron permisos, retrasaron trámites y que abarrotaron de disputas a los tribunales. En el sector eléctrico, como en otros, resulta esencial contar con reglas claras y certidumbre jurídica. En este sentido, contar con una nueva ley que refleje la política pública del gobierno en la materia, ya es en sí una buena noticia” afirmó.
Explicó que esta nueva ley, si bien replica en mucho el contenido obligacional de la Ley de la Industria Eléctrica vigente, refleja un cambio ideológico basado en preservar la seguridad y autosuficiencia energética del país, conforme a las cuales, el Gobierno está llamado a garantizar el acceso a la energía bajo un enfoque de conceptos de justicia y pobreza energéticas. “No esperamos mayores controversias, después de haber tenido un sexenio de incertidumbre para los inversionistas del sector y de discordancia gubernamental con el marco regulatorio entonces vigente. Si debemos esperar mucha actividad coordinada con el sector privado, porque se requieren grandes inversiones para remontar un rezago de varios años”.
Juan Carlos Machorro celebró que ahora prevalecerá la concordancia entre el Poder Ejecutivo y el Legislativo. “No es poca cosa, porque el reto es monumental. El gobierno mexicano ahora tiene una camisa de fuerza, dado que bajo el nuevo enfoque de ley, la Comisión Federal de Electricidad (CFE) ahora como Empresa Pública del Estado con prevalencia en una ecuación de 54-46 %, está llamada a proveer electricidad al pueblo al menor precio posible evitando el lucro, entendiéndose que esto se refiere al suministro básico, en su carácter de suministradora básica única”, subrayó.
El especialista informó que para dimensionar el reto, hay que tener claro que la demanda siempre está relacionada con el crecimiento económico del país, por lo que la infraestructura de generación y distribución deben ir un paso adelante. “Las discordancias del pasado periodo sexenal nos dejaron un rezago histórico e importante en términos de construcción, modernización y mantenimiento de las redes nacional de transmisión y generales de distribución”, concluyó.